MANIFIESTO DE LAS MUJERES CON DISCAPACIDAD
MANIFIESTO DE LAS MUJERES CON DISCAPACIDAD
8 de marzo de 2008
Día Internacional de las Mujeres
CONMEMORANDO el Centenario del Día Internacional de la Mujer, en el que 129 mujeres fueron brutalmente asesinadas por su sexo al demandar derechos básicos de trabajo;
CELEBRANDO la ratificación por parte de España de la Convención y Protocolo Opcional de Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, con especial mención al Artículo 6 sobre Mujeres con Discapacidad;
SUMÁNDONOS a los manifiestos de este Día emanados desde el tejido asociativo de la discapacidad;
El Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI),
DECLARA:
QUE 60 años más tarde de la entrada en vigor de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, y, pese a los avances alcanzados en los últimos tiempos en materia de género, por un lado, y discapacidad, por otro, las mujeres con discapacidad siguen padeciendo los permanentes estigmas de discriminación y desigualdad con respecto al resto de la ciudadanía;
QUE es un hecho objetivamente contrastado la vinculación de la discapacidad con la pobreza, siendo las mujeres con discapacidad las que presentan mayor vulnerabilidad, como demuestran los escasos datos existentes. Baste decir, por ejemplo, que las personas beneficiarias de pensiones no contributivas son mayoritariamente mujeres. Este hecho se agrava por la circunstancia de que más de dos tercios de la población global femenina con discapacidad en nuestro país son mayores de 65 años. Dado que esta población ha carecido generalizadamente de formación, acceso al mercado laboral, y apenas se han independizado de las unidades familiares primarias, podemos hablar de que son miles las mujeres con discapacidad que siguen sumidas en una situación de pobreza alarmante, de la que apenas se habla.
Por todo lo cual,
DEMANDAMOS
Una mejora sustancial de las pensiones reconocidas en nuestro sistema de protección social que ponga en pie de igualdad a estas mujeres con ingresos mínimos.
La articulación de medidas para que tales mujeres puedan gozar de una vivienda social digna y accesible, desarrollando su propio proyecto de vida.
La habilitación por los poderes públicos de recursos y apoyos suficientes y sostenidos que permitan a las mujeres con discapacidad ser autónomas económicamente y llevar una vida independiente.
La inclusión de indicadores de impacto de género y pobreza en las políticas sociales que se desarrollen tanto en el plano estatal como en el autonómico.